lunes, 27 de junio de 2022

Las esferas del reverendo

Moon visitó Montevideo           

Sung Myung Moon, el "reverendo" Moon, mesías y vencedor del comunismo, visitó Montevideo y explicó cómo salvará al mundo.

(2005. Otra nota de El País desaparecida para siempre.)

En la señorial casa de la avenida Agraciada, la antigua Quinta de Berro, hacía días que los trabajos eran frenéticos. La fachada fue remozada, y los jardines prolijamente repasados. Incluso la gran fuente ante el portón de acceso estaba funcionando. Es que el dueño de casa, el "reverendo" Moon, venía de visita. 
 

El mesías en escena

El sábado 10 de diciembre el ball room del Radisson Victoria Plaza (propiedad de Moon) se engalanó para recibir al reverendo en persona. El jueves 8 una nota a página entera en Últimas Noticias (propiedad de Moon) había dado detalles sobre la personalidad del visitante: "el Reverendo Moon lidera un movimiento que está activo en 190 naciones, con federaciones, fundaciones y proyectos que abarcan los ámbitos de la religión, lo académico, las artes, los medios de comunicación, el deporte, la agricultura, la tecnología, entre otros".
La nota continuaba con una reseña biográfica de Moon, que curiosamente, aparece casi textual en un folleto que se repartió el sábado, titulado: "El Reverendo Sun Myung Moon. Fundador de la Federación para la Paz Universal". Ni la nota de Últimas Noticias ni el folleto tienen firma ni aclaración de procedencia de ningún tipo, lo que puede llevar a dos conclusiones: o Últimas Noticias copió la nota íntegra del folleto (lo que técnicamente no configuraría plagio, pero sería éticamente objetable), o un periodista del diario escribió a la vez para el medio y para la Federación, lo que llevaría a una infinidad de cuestionamientos éticos sobre el cruce de intereses. Tomando en cuenta el alto nivel periodístico de Últimas Noticias, seguramente lo ocurrido fue alguna otra cosa más inocente y apegada a las normas del buen periodismo.
En todo caso, tanto Últimas Noticias como el folleto bajan un poco el perfil de Moon, centrándose en sus logros políticos y espirituales. De la pretensión de sus seguidores de considerarlo el mesías, hablan con cierta pudibundez: "según su testimonio, en 1935, el domingo de Pascua, tuvo un encuentro espiritual con Jesús que le cambiaría su vida. Él afirma que Jesús le pidió que continuara con el trabajo de Cristo comenzado en la Tierra 2.000 años atrás, y que trabajara para establecer el reino de Dios en la Tierra".
De hecho, varias veces Moon ha declarado que, más que pedirle una manito, Jesús le informó que él era el nuevo mesías, destinado a triunfar donde el humilde carpintero de Judea había fracasado.
Con perfil bajo y todo, un grupo de fieles, y varias personalidades invitadas, iban a tener el privilegio de verlo y escucharlo (vía traducción simultánea, porque el mesías sólo habla coreano), presentando su nuevo proyecto, la Federación para la Paz Universal.
Para ser un encuentro con el mesías en persona, todo parecía muy prosaico. Educados y sonrientes adeptos recibían a los visitantes, los acompañaban a su lugar y les entregaban un vasito de jugo de uva ("sin alcohol", se repetía constantemente) para realizar un brindis conjunto con un dignatario del culto. En realidad todo era muy parecido a cualquier asamblea religiosa protestante o evangelista, sólo que un poco más lujoso. Dos grandes pantallas flanqueaban un escenario embanderado y lleno de flores.
El acto comenzó, sin que se sepa muy bien por qué, con la actuación del coro Aparacanto Ulbra del colegio San Pablo. A continuación un dignatario de la Federación para la Paz Universal dirigió un brindis ceremonial con jugo de uva (sin alcohol), y habló uno de los fundadores de Federación, el reverendo Chung Hwan Kwak (pronúnciese cuac), presidente del diario Washington Times.
Luego de un video ensalzando las virtudes del mesías (derrotó al comunismo, al parecer), a eso de las 20 horas se produjo una pausa expectante y Rafael Addiego Bruno, quien brevemente fue presidente de Uruguay en los últimos días de la dictadura antes de ser presentador del mesías, le dio entrada al escenario a su santidad en persona, el nuevo Adán, el continuador de la obra de Jesús, el Padre Verdadero y Rey de Paz, el reverendo doctor Sun Myung Moon.
Un coreano bajito y cabezón entró al escenario. 
 

Dime de dónde vienes

Sun Myung Moon (nacido como Fong Myung en lo que ahora es Corea del Norte, el 6 de enero de 1920) es el líder de la Iglesia de la Unificación, nombre breve de la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial. Lo de "líder" en realidad le queda un poco corto a Moon, que en concreto asegura ser el último mesías, que viene a completar el trabajo en el que Jesús fracasó estrepitosamente.
La carrera de mesías de Moon comenzó en 1945, cuando dejó su profesión de electricista, durante el ejercicio de la cual alcanzó la iluminación, para fundar una iglesia pentecostal. Varias veces preso (a veces por fomentar la independencia coreana, a veces por bigamia), en 1950 se radicó en Corea del Sur, donde fundó su Iglesia de la Unificación. En 1957, como todo mesías digno de tal nombre, publicó su libro Explicaciones de los principios divinos, donde dejó clara su por cierto muy ambiciosa intención: instaurar el Reino de Dios en la Tierra luego de derrotar al comunismo, por medio del cual actúa Satanás.
En 1960 fundó en Japón la Liga Anticomunista Mundial. Su principal socio fue Ryoichi Sasakawa, impulsor del pacto entre Japón y la Alemania nazi y la Italia fascista durante la Segunda Guerra Mundial. En 1980 fundó Causa (Confederación de Asociaciones para la Unidad de las Sociedades de América), dirigida por el coronel Bo Hi Pak, uno de los militares que en 1961 instauró la dictadura de Chung Jee Park en Corea. Desde Causa, Bo Hi Pak se encargó de abrir el camino a la secta en América Latina.
Además de mesías y anticomunista, Moon es un empresario sumamente hábil. Sus empresas e inversiones, alrededor de 110, suman miles de millones de dólares distribuidos por todo el mundo.
Un cable de la agencia alemana DPA informó en febrero que el imperio Moon incluye hoy medios de prensa (como el conservador Washington Times o el multinacional Tiempos del Mundo, versión en español del News World, fundado en 1976), una fábrica de armas, empresas farmacéuticas y cadenas de restaurantes. En 1984 la agencia UPI (que luego compró Moon) reveló que sus empresas dejaban 500 millones de dólares de ganancias anuales.
En julio de 1982 Moon fue enjuiciado en Estados Unidos por fraude fiscal. En declaraciones bajo juramento en el juicio, Moon se consideró como "reencarnación de Cristo", a quien "tuvo el divino privilegio de conocer". Otras conversaciones que Moon dijo haber sostenido en las tardecitas de Corea fueron con Moisés y Buda. El juez de la causa, Gerald Goettel, no se dejó impresionar por las amistades del enjuiciado. Dijo que entre sus funciones estaba "entender de asuntos terrenales tan prosaicos y triviales como la evasión de impuestos", y, "con el debido respeto a las relaciones del señor Moon con Moisés, Buda y Jesús", lo condenó a un año y medio de cárcel. Al salir, Moon declaró que Dios le había hablado en su celda, y que lo había elegido para salvar Nicaragua. El método elegido por el reverendo para el salvataje fue financiar una guerrilla que pretendía derrocar al gobierno sandinista.
La Iglesia de la Unificación (popularmente conocida como "Secta Moon") se hizo célebre en los años 80 gracias a casamientos masivos en estadios y a múltiples denuncias de lavado de cerebro y explotación económica de sus miembros, denuncias que el grupo rechazó como "calumnias". Esta es una cara que el grupo nunca mostró en Uruguay.
Y hablando de mostrar la cara, el cable de la agencia DPA informa que Moon tiene prohibido el ingreso a Alemania. Grupos antisectas agregan que tampoco puede entrar a Austria e Israel. 
 

El hipnótico tono coreano

Con Moon subió a escena su esposa, Hak Ha Jan Moon. La señora Moon es la cuarta esposa del reverendo, y la que más le duró (se casaron en 1960). Con el casamiento (en la terminología moonista, las "bodas del cordero"), la señora Moon se convirtió en la "nueva Eva", la "Madre del Universo" o, más de entrecasa, la "Verdadera Madre". Los Moon son los "verdaderos padres de la humanidad", sus 13 hijos los "hijos sin pecado", y los seguidores del culto los "miembros de la familia". A Moon le dicen "Nuevo Mesías", "Señor del Segundo Advenimiento" o Mesías a secas.
Pero en la nueva Federación para la Paz Universal, esta terminología no parece adecuada. Si bien Moon mantiene sus pretensiones de salvador de la humanidad, el tono aquí fue bastante menos épico.
Cuando Moon se largó a hablar, los 600 o 700 seguidores en la sala (además de muchos miembros de la cúpula de la Federación y de varios jerarcas periodísticos de Últimas Noticias, había celebridades como el senador Julio Lara, Oscar Magurno, el ex ministro Leonardo Guzmán y Graciela Rompani de Pacheco, según una lista divulgada por los propios organizadores) se pusieron obedientemente los auriculares y se sumergieron en la traducción simultánea. El discurso de Moon había sido distribuido entre los asistentes, en forma de un librillo con ocho páginas de texto.
A sus 85 años, Moon es un orador dúctil y persuasivo... en su estilo coreano. Su tono es más bien monocorde, y sus énfasis aparecen no se sabe muy bien de dónde ni por qué. Tampoco parece saberlo el traductor simultáneo, tan monocorde como el reverendo, pero en castellano. Cuando el mesías hizo algún gesto abrupto o lanzó alguna exclamación, el público permaneció en silencio y quieto, concentrado en la voz hipnótica que recibía por los auriculares y en la lectura del discurso. Así pasaron sin mayores sobresaltos párrafos como: "los invito a entrar en un estado místico y preguntarle a Dios en oración: ‘¿cuál es el centro del universo?’. Estoy seguro de que la respuesta que oirán será: ‘la relación entre padre e hijo’". O: "en las décadas pasadas, mi Pensamiento de la Unificación jugó un rol decisivo en la finalización de la Guerra Fría". O: "para crear una esfera tipo-Caín a nivel mundial, estoy uniendo a aquellos que poseen la mancha mongólica de nacimiento, que incluye al 74% de la población mundial". Es difícil asegurar si estas frases, tomadas del librillo con el texto del discurso, fueron traducidas exactamente así por el traductor. Casi tan difícil como buscarles un sentido, o tratar de suponer qué entendieron los fieles que abarrotaban el ball room.
En algún momento de su muy extenso discurso, el reverendo abandonó el libreto y se dedicó a hablar sobre Uruguay. Recordó sus inversiones locales (las que hizo y las que no pudo hacer), aunándolas con el potencial que tiene este país para lograr... algo, en apariencia muy místico. Eso sí, el reverendo aseguró, dolido, que "yo perdí mucho dinero aquí en Uruguay". El tema, aseguró, no le importaba en lo más mínimo... aunque poco después lo retomó: "nos han estafado, nos han hecho de todo aquí". Pero no importa, aseguró el mesías, él estaba para perdonar. ¿Qué son unos pocos millones de dólares entre padres e hijos, o mejor dicho entre el Padre y algunos hijos?
En su discurso, Moon no escatimó alabanzas hacia él mismo, ni referencias a su potencial: "conozco los mayores secretos del mundo, de la CIA, del FBI...". También habló de algunos de sus proyectos en curso: unir a judíos y palestinos ("en Medio Oriente, uno de los polvorines de la tierra, judíos, cristianos y musulmanes han encontrado en mi filosofía de la paz los recursos para entablar una nueva dimensión de diálogo", o conducir "detrás de escena, esfuerzos para lograr la unificación de mi patria, Corea". Otro de sus proyectos, tan realizable y concreto como los anteriores, es la construcción del "Puente-Túnel Rey de la Paz Mundial", en el estrecho de Bering. Este camino, dijo Moon, permitirá a la gente viajar "desde Londres a Nueva York, a través del estrecho de Bering". Loable propósito, lástima que ambas ciudades están mucho más cerca en la otra dirección.
A Moon le complace repetir "a mí me gusta decirles a ustedes cosas que a los hombres blancos no les gusta oír". Sin ánimo de ofender, en cuestiones que a los "hombres blancos" no les gusta oír, Moon está bastante fuera de sintonía (en ser provocador tendría que tomar unas clases, por ejemplo, con Hugo Chávez). Y de lo que dice, una gran parte es ininteligible para cualquiera que no esté inmerso en su filosofía (todo eso de las esferas-Caín y las esferas-Abel, por ejemplo, es directamente incomprensible). Lo que se llega a comprender, es del todo increíble. Moon habrá conversado con Jesús, Moisés y Buda (los tres, es de suponer, afortunadamente hablaban coreano), pero incluso el budismo zen más abstracto tiene más lazos con la realidad que las rimbombantes (e indemostrables) declaraciones de poder del reverendo.
Pero comprensible o no, Moon tiene facilidad para hacer amigos. Además de contar con varios legisladores y embajadores extranjeros en su público, muchos de los cuales brindaron con el juguito de uva (sin alcohol), tuvo una reunión con el presidente Tabaré Vázquez. Negocios son negocios, sea en la esfera-Caín o en la Abel.
Y entre tanta actividad, Moon se hizo un tiempito para visitar la mansión del Prado. La fuente, finalmente, no lanzó sus chorritos en vano.
 
 
Próxima semana:  Vian, París, el Sangritas y mucho vino.

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