Moon visitó Montevideo
Sung Myung Moon, el "reverendo" Moon, mesías y
vencedor del comunismo, visitó Montevideo y explicó cómo salvará al mundo.
(2005. Otra nota de El País desaparecida para siempre.)
(2005. Otra nota de El País desaparecida para siempre.)
En la señorial casa de la avenida Agraciada, la antigua
Quinta de Berro, hacía días que los trabajos eran frenéticos. La fachada fue
remozada, y los jardines prolijamente repasados. Incluso la gran fuente ante el
portón de acceso estaba funcionando. Es que el dueño de casa, el
"reverendo" Moon, venía de visita.
El mesías en escena
El sábado 10 de diciembre el ball room del Radisson Victoria
Plaza (propiedad de Moon) se engalanó para recibir al reverendo en persona. El
jueves 8 una nota a página entera en Últimas Noticias (propiedad de Moon) había
dado detalles sobre la personalidad del visitante: "el Reverendo Moon
lidera un movimiento que está activo en 190 naciones, con federaciones,
fundaciones y proyectos que abarcan los ámbitos de la religión, lo académico,
las artes, los medios de comunicación, el deporte, la agricultura, la
tecnología, entre otros".
La nota continuaba con una reseña biográfica de Moon, que
curiosamente, aparece casi textual en un folleto que se repartió el sábado,
titulado: "El Reverendo Sun Myung Moon. Fundador de la Federación para la Paz
Universal". Ni la nota de Últimas Noticias ni el folleto tienen firma ni
aclaración de procedencia de ningún tipo, lo que puede llevar a dos
conclusiones: o Últimas Noticias copió la nota íntegra del folleto (lo que
técnicamente no configuraría plagio, pero sería éticamente objetable), o un
periodista del diario escribió a la vez para el medio y para la Federación, lo
que llevaría a una infinidad de cuestionamientos éticos sobre el cruce de
intereses. Tomando en cuenta el alto nivel periodístico de Últimas Noticias,
seguramente lo ocurrido fue alguna otra cosa más inocente y apegada a las
normas del buen periodismo.
En todo caso, tanto Últimas Noticias como el folleto bajan
un poco el perfil de Moon, centrándose en sus logros políticos y espirituales.
De la pretensión de sus seguidores de considerarlo el mesías, hablan con cierta
pudibundez: "según su testimonio, en 1935, el domingo de Pascua, tuvo un
encuentro espiritual con Jesús que le cambiaría su vida. Él afirma que Jesús le
pidió que continuara con el trabajo de Cristo comenzado en la Tierra 2.000 años
atrás, y que trabajara para establecer el reino de Dios en la Tierra".
De hecho, varias veces Moon ha declarado que, más que
pedirle una manito, Jesús le informó que él era el nuevo mesías, destinado a
triunfar donde el humilde carpintero de Judea había fracasado.
Con perfil bajo y todo, un grupo de fieles, y varias
personalidades invitadas, iban a tener el privilegio de verlo y escucharlo (vía
traducción simultánea, porque el mesías sólo habla coreano), presentando su
nuevo proyecto, la Federación para la Paz Universal.
Para ser un encuentro con el mesías en persona, todo parecía
muy prosaico. Educados y sonrientes adeptos recibían a los visitantes, los
acompañaban a su lugar y les entregaban un vasito de jugo de uva ("sin
alcohol", se repetía constantemente) para realizar un brindis conjunto con
un dignatario del culto. En realidad todo era muy parecido a cualquier asamblea
religiosa protestante o evangelista, sólo que un poco más lujoso. Dos grandes
pantallas flanqueaban un escenario embanderado y lleno de flores.
El acto comenzó, sin que se sepa muy bien por qué, con la
actuación del coro Aparacanto Ulbra del colegio San Pablo. A continuación un
dignatario de la Federación para la Paz Universal dirigió un brindis ceremonial
con jugo de uva (sin alcohol), y habló uno de los fundadores de Federación, el
reverendo Chung Hwan Kwak (pronúnciese cuac), presidente del diario Washington
Times.
Luego de un video ensalzando las virtudes del mesías
(derrotó al comunismo, al parecer), a eso de las 20 horas se produjo una pausa
expectante y Rafael Addiego Bruno, quien brevemente fue presidente de Uruguay
en los últimos días de la dictadura antes de ser presentador del mesías, le dio
entrada al escenario a su santidad en persona, el nuevo Adán, el continuador de
la obra de Jesús, el Padre Verdadero y Rey de Paz, el reverendo doctor Sun
Myung Moon.
Un coreano bajito y cabezón entró al escenario.
Dime de dónde vienes
Sun Myung Moon (nacido como Fong Myung en lo que ahora es
Corea del Norte, el 6 de enero de 1920) es el líder de la Iglesia de la
Unificación, nombre breve de la Asociación del Espíritu Santo para la
Unificación del Cristianismo Mundial. Lo de "líder" en realidad le
queda un poco corto a Moon, que en concreto asegura ser el último mesías, que
viene a completar el trabajo en el que Jesús fracasó estrepitosamente.
La carrera de mesías de Moon comenzó en 1945, cuando dejó su
profesión de electricista, durante el ejercicio de la cual alcanzó la
iluminación, para fundar una iglesia pentecostal. Varias veces preso (a veces
por fomentar la independencia coreana, a veces por bigamia), en 1950 se radicó
en Corea del Sur, donde fundó su Iglesia de la Unificación. En 1957, como todo
mesías digno de tal nombre, publicó su libro Explicaciones de los principios
divinos, donde dejó clara su por cierto muy ambiciosa intención: instaurar el
Reino de Dios en la Tierra luego de derrotar al comunismo, por medio del cual
actúa Satanás.
En 1960 fundó en Japón la Liga Anticomunista Mundial. Su
principal socio fue Ryoichi Sasakawa, impulsor del pacto entre Japón y la
Alemania nazi y la Italia fascista durante la Segunda Guerra Mundial. En 1980
fundó Causa (Confederación de Asociaciones para la Unidad de las Sociedades de
América), dirigida por el coronel Bo Hi Pak, uno de los militares que en 1961
instauró la dictadura de Chung Jee Park en Corea. Desde Causa, Bo Hi Pak se
encargó de abrir el camino a la secta en América Latina.
Además de mesías y anticomunista, Moon es un empresario
sumamente hábil. Sus empresas e inversiones, alrededor de 110, suman miles de
millones de dólares distribuidos por todo el mundo.
Un cable de la agencia alemana DPA informó en febrero que el
imperio Moon incluye hoy medios de prensa (como el conservador Washington Times
o el multinacional Tiempos del Mundo, versión en español del News World,
fundado en 1976), una fábrica de armas, empresas farmacéuticas y cadenas de
restaurantes. En 1984 la agencia UPI (que luego compró Moon) reveló que sus
empresas dejaban 500 millones de dólares de ganancias anuales.
En julio de 1982 Moon fue enjuiciado en Estados Unidos por
fraude fiscal. En declaraciones bajo juramento en el juicio, Moon se consideró
como "reencarnación de Cristo", a quien "tuvo el divino
privilegio de conocer". Otras conversaciones que Moon dijo haber sostenido
en las tardecitas de Corea fueron con Moisés y Buda. El juez de la causa,
Gerald Goettel, no se dejó impresionar por las amistades del enjuiciado. Dijo
que entre sus funciones estaba "entender de asuntos terrenales tan
prosaicos y triviales como la evasión de impuestos", y, "con el
debido respeto a las relaciones del señor Moon con Moisés, Buda y Jesús",
lo condenó a un año y medio de cárcel. Al salir, Moon declaró que Dios le había
hablado en su celda, y que lo había elegido para salvar Nicaragua. El método
elegido por el reverendo para el salvataje fue financiar una guerrilla que
pretendía derrocar al gobierno sandinista.
La Iglesia de la Unificación (popularmente conocida como
"Secta Moon") se hizo célebre en los años 80 gracias a casamientos
masivos en estadios y a múltiples denuncias de lavado de cerebro y explotación
económica de sus miembros, denuncias que el grupo rechazó como
"calumnias". Esta es una cara que el grupo nunca mostró en Uruguay.
Y hablando de mostrar la cara, el cable de la agencia DPA
informa que Moon tiene prohibido el ingreso a Alemania. Grupos antisectas
agregan que tampoco puede entrar a Austria e Israel.
El hipnótico tono coreano
Con Moon subió a escena su esposa, Hak Ha Jan Moon. La
señora Moon es la cuarta esposa del reverendo, y la que más le duró (se casaron
en 1960). Con el casamiento (en la terminología moonista, las "bodas del
cordero"), la señora Moon se convirtió en la "nueva Eva", la
"Madre del Universo" o, más de entrecasa, la "Verdadera
Madre". Los Moon son los "verdaderos padres de la humanidad",
sus 13 hijos los "hijos sin pecado", y los seguidores del culto los
"miembros de la familia". A Moon le dicen "Nuevo Mesías",
"Señor del Segundo Advenimiento" o Mesías a secas.
Pero en la nueva Federación para la Paz Universal, esta
terminología no parece adecuada. Si bien Moon mantiene sus pretensiones de
salvador de la humanidad, el tono aquí fue bastante menos épico.
Cuando Moon se largó a hablar, los 600 o 700 seguidores en
la sala (además de muchos miembros de la cúpula de la Federación y de varios
jerarcas periodísticos de Últimas Noticias, había celebridades como el senador
Julio Lara, Oscar Magurno, el ex ministro Leonardo Guzmán y Graciela Rompani de
Pacheco, según una lista divulgada por los propios organizadores) se pusieron
obedientemente los auriculares y se sumergieron en la traducción simultánea. El
discurso de Moon había sido distribuido entre los asistentes, en forma de un
librillo con ocho páginas de texto.
A sus 85 años, Moon es un orador dúctil y persuasivo... en
su estilo coreano. Su tono es más bien monocorde, y sus énfasis aparecen no se
sabe muy bien de dónde ni por qué. Tampoco parece saberlo el traductor
simultáneo, tan monocorde como el reverendo, pero en castellano. Cuando el
mesías hizo algún gesto abrupto o lanzó alguna exclamación, el público
permaneció en silencio y quieto, concentrado en la voz hipnótica que recibía
por los auriculares y en la lectura del discurso. Así pasaron sin mayores
sobresaltos párrafos como: "los invito a entrar en un estado místico y
preguntarle a Dios en oración: ‘¿cuál es el centro del universo?’. Estoy seguro
de que la respuesta que oirán será: ‘la relación entre padre e hijo’". O:
"en las décadas pasadas, mi Pensamiento de la Unificación jugó un rol
decisivo en la finalización de la Guerra Fría". O: "para crear una
esfera tipo-Caín a nivel mundial, estoy uniendo a aquellos que poseen la mancha
mongólica de nacimiento, que incluye al 74% de la población mundial". Es
difícil asegurar si estas frases, tomadas del librillo con el texto del
discurso, fueron traducidas exactamente así por el traductor. Casi tan difícil
como buscarles un sentido, o tratar de suponer qué entendieron los fieles que
abarrotaban el ball room.
En algún momento de su muy extenso discurso, el reverendo
abandonó el libreto y se dedicó a hablar sobre Uruguay. Recordó sus inversiones
locales (las que hizo y las que no pudo hacer), aunándolas con el potencial que
tiene este país para lograr... algo, en apariencia muy místico. Eso sí, el
reverendo aseguró, dolido, que "yo perdí mucho dinero aquí en
Uruguay". El tema, aseguró, no le importaba en lo más mínimo... aunque
poco después lo retomó: "nos han estafado, nos han hecho de todo
aquí". Pero no importa, aseguró el mesías, él estaba para perdonar. ¿Qué
son unos pocos millones de dólares entre padres e hijos, o mejor dicho entre el
Padre y algunos hijos?
En su discurso, Moon no escatimó alabanzas hacia él mismo,
ni referencias a su potencial: "conozco los mayores secretos del mundo, de
la CIA, del FBI...". También habló de algunos de sus proyectos en curso:
unir a judíos y palestinos ("en Medio Oriente, uno de los polvorines de la
tierra, judíos, cristianos y musulmanes han encontrado en mi filosofía de la
paz los recursos para entablar una nueva dimensión de diálogo", o conducir
"detrás de escena, esfuerzos para lograr la unificación de mi patria,
Corea". Otro de sus proyectos, tan realizable y concreto como los
anteriores, es la construcción del "Puente-Túnel Rey de la Paz
Mundial", en el estrecho de Bering. Este camino, dijo Moon, permitirá a la
gente viajar "desde Londres a Nueva York, a través del estrecho de
Bering". Loable propósito, lástima que ambas ciudades están mucho más
cerca en la otra dirección.
A Moon le complace repetir "a mí me gusta decirles a
ustedes cosas que a los hombres blancos no les gusta oír". Sin ánimo de
ofender, en cuestiones que a los "hombres blancos" no les gusta oír,
Moon está bastante fuera de sintonía (en ser provocador tendría que tomar unas
clases, por ejemplo, con Hugo Chávez). Y de lo que dice, una gran parte es
ininteligible para cualquiera que no esté inmerso en su filosofía (todo eso de
las esferas-Caín y las esferas-Abel, por ejemplo, es directamente
incomprensible). Lo que se llega a comprender, es del todo increíble. Moon
habrá conversado con Jesús, Moisés y Buda (los tres, es de suponer,
afortunadamente hablaban coreano), pero incluso el budismo zen más abstracto tiene
más lazos con la realidad que las rimbombantes (e indemostrables) declaraciones
de poder del reverendo.
Pero comprensible o no, Moon tiene facilidad para hacer
amigos. Además de contar con varios legisladores y embajadores extranjeros en
su público, muchos de los cuales brindaron con el juguito de uva (sin alcohol),
tuvo una reunión con el presidente Tabaré Vázquez. Negocios son negocios, sea
en la esfera-Caín o en la Abel.
Y entre tanta actividad, Moon se hizo un tiempito para
visitar la mansión del Prado. La fuente, finalmente, no lanzó sus chorritos en
vano.
Próxima semana: Vian, París, el Sangritas y mucho vino.
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