Diez horas y media a disposición de la justicia uruguaya
(2002. Si no me equivoco, primera nota que publiqué en el Qué Pasa, otra de las tantas desaparecidas en la catástrofe del archivo del diario.)
La citación dice lacónicamente que hay que presentarse a la una al Juzgado Penal de Sexto Turno, en Bartolomé Mitre y Buenos Aires. Claro, dice la abogada consultada, a todos los citan a la misma hora. Preparate para el plantón.
Mas que un plantón, una citación judicial, en este caso para el Juzgado en lo Penal del 6º. Turno, se convierte en una odisea interminable, en una prueba para los nervios y en la visita a un limbo en el que se sumerge a todos los que tienen tratos con la Justicia. Es cosa sabida y asumida que el Poder Judicial es lento en lo general, que los trámites son eternos y que los juicios se sabe cuándo se inician pero no se sabe cuándo terminan. Diferente es sentir esa lentitud en lo particular, en carne propia, y sentirse un piojo intrascendente arrastrado por el gran peine de la Justicia.