(2022. Subido a Facebook cuando me enteré de la muerte del Ciber, y ahora lo coloco por acá para darle un poco más de resguardo.)
Desde que me enteré de la muerte del Ciber me estuve debatiendo entre las ganas de escribir algo (ya varios lo hicieron) y la convicción de que en realidad no quiero escribir sobre él, sino sobre mí. Y al final me dije bueno, a la mierda, el que no quiera que no lea.
La muerte del Ciber me afectó mucho más de lo esperable, y eso que nunca fui realmente íntimo con él y que hacía décadas que no lo veía. Probablemente me lo haya cruzado un par de veces por la calle, pero no tengo el más mínimo recuerdo. Justo antes de la pandemia me escribió porque tenía un proyecto de stand up o algo así, pero la verdad es que mucha bola no le di. Él parecía seguir más o menos igual de intenso, y yo ya no estoy en edad para tolerar intensidades. Por lo que he leído en redes sociales, todos dejamos de ver al Ciber hace décadas, y no solo durante el tiempo en que vivió en Buenos Aires.