lunes, 13 de junio de 2022

Ley Seca y la supervivencia

(2014. Primera entrega de una columna para la diaria sobre boliches con tribu propia o algo así, que aunque negociada y aprobada por un coeditor fue rechazada por otra coeditora. Cosas que pasan.)
 
Allá por mitad de los años 80, cuando existían la Unión Soviética y la Tab, Ley Seca era un flamante pub (aunque el término aún no se usaba) bailable céntrico que con su barra de madera y sus paredes recubiertas del mismo material, era una especie de resabio de las boites de los años 70, especie a punto de desaparecer ante el avance del utilitarismo de los boliches posteriores, cuya única decoración y estilo lo dan las luces y los carteles publicitarios de neón.
Pero lo más notorio de Ley Seca no era su (hoy) cálida y casi lujosa decoración, sino su público. Las dos o tres veces que fui al boliche, por motivos que no recuerdo o prefiero no recordar, la concurrencia estaba compuesto en exclusiva por dos tipos de caracteres, uno por género.