lunes, 30 de mayo de 2022

El triunfo de Lovecraft

 (2018. Ni sobra ni rechazo, es el prólogo que me pidieron para una edición argentina de Supernatural Horror in Literature que, pandemia mediante, no he podido ver impresa. Ya llegará.)

 

Hace poco leí un libro, y vi una película. El libro se llamaba La joven ahogada, la película The Endless.

Con ambas cosas (y con una especie de precuela de The Endless, llamada Resolution) me pasó lo mismo. En determinado momento me encontré pensando “Esto es lovecraftiano”, sin motivos directos para tal sensación. Ciertamente no hay nada lovecraftianamente directo que se pueda señalar, ni en las películas ni en la novela (aunque como al pasar, la protagonista de La joven ahogada cuenta que es pariente lejana de un escritor llamado Lovecraft, del que mucho no sabe y al que no vuelve a mencionar).

Pero ahí está HPL sobrevolando la experiencia en dos relatos que no pueden ser más distintos en forma, ambientación o contenido.

¿Cómo hace?

lunes, 23 de mayo de 2022

Ángela y demonia

Por qué sería bueno que más gente leyera a Mercedes Vigil, pero menos la escuchara.

 

(2010, según la fecha del archivo. No recuerdo para dónde la escribí, y creo que nunca salió publicada. Es curioso cómo se mantiene vigente la recomendación de que lo mejor sería no escucharla.)

 

Hace poco, y de forma más bien tangencial, me encontré envuelto en el pequeño escándalo formado alrededor de la designación de la señora Mercedes Vigil como Ciudadana Ilustre de la muy sufrida Montevideo, ciudad en la que, no está de más aclararlo, habito.

 El pequeño escándalo tuvo dos mechas, una nota de Gustavo Escanlar en el semanario Búsqueda y una carta firmada por una cuarentena de escritores e intelectuales impugnando la designación, ambas basadas en desvirtuar los logros literarios de la señora Vigil.

Gracias a un par de intervenciones en Facebook (el equivalente al Ágora griega de nuestros días) terminé siendo consultado por la producción de Buen Día Uruguay sobre el asunto. Me preguntaron si me interesaba salir al aire por teléfono mientras entrevistaban en carne y hueso a la señora Vigil, a lo que dije que no, que no tenía el más mínimo interés. Quedamos, en cambio, en que me entrevistarían luego de la señora Vigil, para dar voz a la disidencia o algo así. Muy bien, nunca es mal día para un poco de disidencia.


lunes, 16 de mayo de 2022

El emperador indispuesto

Una aventura de Lao Tsé 

 

 En el quinto día del segundo mes del año del búfalo, todo el reino de Quing se sobrecogió ante la noticia de que el Amado y Sabio Emperador Yu se hallaba gravemente indispuesto, al punto de no demostrar signos de conciencia.

Los síntomas de la dolencia imperial circularon por el palacio, por la Ciudad Imperial y finalmente por las callejuelas del pueblo llano. Así fue que llegaron a oídos de un humilde herborista, que reconoció la dolencia del Emperador como un mal raro y casi olvidado, que no aquejaba a nadie desde hacía incontables años. Afortunadamente tanto el padre como el abuelo de este herborista se dedicaron al mismo oficio, y en las anotaciones de este último, muerto antes de que él mismo naciera, se encontraba el nombre del remedio infalible para tal mal: una raíz por demás poco notoria y sin mayores usos prácticos, pero que secada, molida y convertida en un polvo finísimo, era un remedio casi mágico para la dolencia, ingerida en mínimas, microscópicas, cantidades.

lunes, 9 de mayo de 2022

Capa a capa, Montevideo

(2019. Texto encargado por la IM para una publicación especial de una revista española sobre ciudades nosequé, que nunca apareció hasta donde supe.)

 

Una mañana de 1974 el periodista Ramón Mérica convenció al ensayista y crítico Alberto Zum Felde, que ya tenía sus buenos 85 años, de acompañarlo en una larguísima caminata por el centro de Montevideo y la Ciudad Vieja. Por esos días Zum Felde era el último sobreviviente de la Generación del 900. Además de por los méritos de su obra, a Zum Felde se lo recordaba por haber irrumpido en el sepelio del poeta Julio Herrera y Reissig, en 1910, para improvisar a los gritos una proclama denunciando la hipocresía de la sociedad. Un escándalo.

lunes, 2 de mayo de 2022

Años de sed

(2019. Texto escrito como parte de un libro inédito —que lo más probable es que se mantenga en esa condición y que en estos días fue rechazado por un medio de prensa por demasiado extenso. Una revista extranjera a la que se lo ofrecí se limitó a clavar el visto.)


En setiembre de 2017 Michelle Suarez era la persona del momento en Uruguay. En pocas semanas iba a asumir una banca en el Senado, reemplazando al comunista Marcos Carámbula, y a convertirse en la primera mujer trans en la historia del país (y una de las primeras en el mundo) en ocupar un cargo legislativo.

No es que la exposición mediática y el romper moldes fueran cosas ajenas en su vida. En 2010 fue la primera mujer trans en recibirse de abogada en la Universidad de la República. Había tenido que cursar la carrera con su nombre de nacimiento, masculino, y sin embargo logró, gracias a la Ley de Identidad de Género de 2009, que se le reconociera su identidad trans y que se le expidiera el título con el nombre y género que utilizaba desde los 15 años, en 1999, cuando aún era un alumno liceal en Salinas que decidió que su identidad y su futuro correspondían a una mujer. Mientras era estudiante en la facultad uno de sus profesores, que insistía en referirse a ella con su anterior nombre masculino, le comentó al cuerpo docente: “Pensar que este alumno si no tuviera los problemas sexuales que tiene llegaría lejos”.