Revisando carpetas en la computadora me encuentro con una docena de textos escritos hace poco o mucho, y que por diversas causas fueron quedando olvidados. Ya sea porque los rechazaron en algún lugar (o algunos, o varios), porque nunca encontré a quién enviarlos, porque los escribí porque sí o, en un par de casos, porque ni siquiera recuerdo si fueron publicados o no.
¿Y qué hace uno cuando tiene muchos sobrantes en la heladera?
Bueno, en general los termina tirando, a lo mejor no es la comparción más apropiada. En fin, en este caso la respuesta está a la vista: un blog. Planeo subir un texto por semana (probablemente cada lunes) hasta que se acaben los requeches, me aburra o me olvide, lo que pase primero.
Gracias por su amable atención.
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